Andrés Pérez Ortega: "No se trata de ser raro o extravagante sino de ser percibido como alguien que se distingue por hacer las cosas mejor"
26 jun. 2014

Andrés Pérez Ortega: "No se trata de ser raro o extravagante sino de ser percibido como alguien que se distingue por hacer las cosas mejor"

Andrés Pérez Ortega, experto en Estrategia y Branding Personal en Latinoamérica y España, comparte con nosotros las claves para la creación de nuestra marca personal.

Lleva diez años asesorando a empresas y profesionales, además de impartir cursos, conferencias, seminarios y consultoría. Asimismo, es el creador de la web Estrategias de Posicionamiento Personal y Profesional, un referente en España.


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  • ¿Qué es el branding y la marca personal?

El Branding Personal pretende conseguir identificar y comunicar aquello que te hace valioso, útil y fiable para que te perciban como la persona o profesional con quién merece la pena estar o trabajar. El objetivo final de una marca, personal o comercial, es exactamente ese: que consideren que eres la mejor opción y que finalmente te elijan.

Tener una Marca Personal bien situada y valorada aumenta las posibilidades de éxito en situaciones en las que debes ser escogido entre varias opciones. Es aplicable, por ejemplo, en una entrevista de trabajo, una evaluación anual o incluso situaciones más personales como la de ser el amigo con quien todos quieren estar o convertirte en la persona a la que “hay que conocer”.

Pero hay que distinguir entre Branding Personal y Marca Personal. El primero es el proceso de definición, desarrollo y mantenimiento de un posicionamiento. Lo segundo es el resultado de ese proceso.

  • ¿Cuáles son los pros y contras de tener una Marca Personal?
La Marca Personal te convierte en un referente en tu entorno, aunque este sea muy reducido. No se trata de ser el Presidente de los EEUU o un personaje popular o famoso sino de ser la persona en la que otros se miran. Siempre dejamos una huella aunque sea en un ámbito pequeño como el de tu comunidad de vecinos o el de los clientes que van a tu peluquería. Y ahí está lo positivo y lo negativo.

Se supone que las personas que abanderan una marca están en el ojo del huracán y cualquier movimiento es mirado con lupa. En algunos casos supone la pérdida de anonimato. Por eso, poca gente está dispuesta a asumir este reto.

Lo positivo es que vas a ser valorado, querido y deseado por quienes necesitan lo que ofreces, sintonizan contigo y confían en ti. Por cierto, es importante destacar que una Marca Personal no puede ni debe gustar a todos. Si tratas de ser todo para todos, no serás nada para nadie.

Lo negativo es que la Marca Personal es una carrera de fondo y no puedes permitirte errores. Un fallo, en especial una mentira, destruye una marca, personal o comercial. En ocasiones vas a tener que ir por sendas complicadas o tomar decisiones difíciles. Por lo tanto, hay que tener unos valores y un comportamiento coherente, honesto y sólido porque es la única forma de dejar una huella, una marca duradera.

  • ¿Qué pasos son necesarios para hacer de tu nombre y tu profesión una Marca Personal?

Para desarrollar una Marca Personal no hacen falta muchos recursos ni herramientas. Lo más importante es el autoanálisis, trabajo y persistencia. Crear una Marca Personal consiste en asumir el control de los procesos que influyen en la forma en que los demás te perciben y gestionarlos estratégicamente para ayudarte a conseguir sus objetivos.

La aplicación de todo ello sigue un proceso bastante lógico y de sentido común.

Podríamos resumirlo en diez pasos:

1. Definición del ámbito de posicionamiento o Alcance (Para qué). ¿En que entorno quieres posicionarte? ¿Qué posicionamiento quieres conseguir? ¿En el empleo actual? ¿Cómo experto? ¿Cómo imagen de marca de tu empresa? Debes definir el ámbito en el que quieres desarrollar tu proyecto profesional. ¿Cuenta propia o ajena? ¿Ascender en una multinacional o convertirte en un experto de reconocido prestigio? ¿Ser valorada como una profesional con la que hay que contar a pesar de los prejuicios de género y los techos de cristal? ¿Tener esa profesión con la que sueñas aunque no tenga nada que ver con tu historia académica?.

2. Identidad (Quién). En segundo lugar debemos definir cual es nuestro rol o nuestros papeles personales y profesionales. Para poder elaborar un proyecto profesional debemos ver más allá y reflexionar sobre todos los papeles que nos toca interpretar y las cualidades que se asocian con ellos. Puede que seas un Ingeniero de Telecomunicaciones, pero también puedes ser una mujer y además entrenar un equipo de críos en tu barrio. Todos esos roles son útiles para crear tu proyecto profesional y no debes quedarte solo con uno.

3.  Motivación y Valores (Porqué). ¿Qué es lo que te mueve? Si no tienes una razón sostenible que te haga ponerte en marcha, la estrategia estará destinada a fracasar.

4. Establecimiento de objetivos. ¿Qué meta pretendes alcanzar con ese posicionamiento? ¿Un ascenso? ¿Una reputación como especialista? Es imprescindible tener un destino, una meta ambiciosa pero realista. La función de ese objetivo va a ser la de guía, la de faro. Nos va a mantener centrados y nos va a evitar perder recursos (tiempo, dinero,…). No se trata de obsesionarse por alcanzarlo, lo importante es que vayamos tomando medidas que nos acerquen a él.

5. Elaborar un diagnóstico. A partir del análisis se analizan diferentes opciones y nos ponemos a diseñar nuestro posicionamiento personal o profesional. Establecer la situación inicial. Analizar cuál es nuestro punto de partida, cuáles son nuestras fortalezas, nuestras debilidades, aquello de necesitamos, nuestros recursos, etc.

6.  Definición de oferta profesional. ¿Qué puedo ofrecer? ¿Qué me hace útil y relevante? ¿Qué consigue mi “cliente” al seleccionarme? ¿Cómo se beneficia mi empresa, cliente o entorno de mis cualidades? No se trata de hacer una lista de características (CV) sino de beneficios (lo que otro puede conseguir si me elige). Diseñar nuestro “producto”. Identificar aquello que nos gusta y que podemos y sabemos hacer y convertirlo en una contribución valiosa para los demás. Los expertos en proyectos lo llaman “deliverable”, entregable. Es aquello que podemos hacer por los demás. De nada nos sirve tener clara nuestra identidad, motivaciones, valores y objetivos si no tenemos algo que dar a cambio. Nuestro “producto”, nuestra oferta profesional es lo que nos hace valiosos.

7.  Posicionamiento. Pero tener un “producto”, una oferta profesional es condición necesaria pero no suficiente. Debes ocupar un lugar en la mente de quienes has definido que serán tus “clientes” (empleadores, jefes, colegas, colaboradores,…). Debes “plantar tu bandera” en la cabeza de aquellos en los que quieres que te recuerden. Puede que seas un buen contable, pero ¿Eres rápido o metódico? ¿Te llevas mejor con las personas o con las máquinas? Quizás eres un médico que realiza unos diagnósticos perfectos pero ¿Eres humano o frío? ¿Divertido o pelma? Debes descubrir los atributos, las palabras con las que otros definen lo que perciben de ti. Y la mejor forma es una que da algo de miedo, preguntar. Todos los atributos son válidos. No se trata de cambiar o de ser “otro” sino de conocer la forma en que otros te perciben y encontrar el sitio en el que encajes mejor. También es muy importante que seas capaz de generar confianza. De nada sirve ser muy bueno si nadie confía en ti. Para transmitir credibilidad puedes hacerlo de dos maneras, en primer lugar comportándote de forma coherente a lo largo del tiempo y en segundo lugar, dando muestras, pruebas de tu trabajo o conseguir que otros hablen de ti.

8.  Descubrir y gestionar las percepciones. Debemos saber como nos están percibiendo y hacer los ajustes necesarios basándonos en nuestra autenticidad.

9. Generación de confianza. Vale, soy un/a buen/a profesional. Pero ¿Por qué tendrían que confiar en mí? ¿Cómo pruebo que lo que digo es cierto? ¿Qué herramientas tengo para demostrar que no me estoy “marcando un farol”?

10. Diferenciación. Aunque cuando se habla de marca siempre suele aparecer el concepto de diferenciación, suele entenderse mal. No se trata de ser “raro” o extravagante sino de ser percibido como alguien que se distingue por hacer las cosas mejor. Ese es el elemento que marca la diferencia.

11. Visibilidad. Una vez que sabemos lo que podemos ofrecer y la forma en que queremos transmitirlo, debemos utilizar todas las herramientas de visibilidad a nuestro alcance. Internet, relaciones personales, artículos, blogs, libros,… Hay tres niveles de comunicación de tu posicionamiento:

a. Corto alcance. Se trata de las relaciones personales directas, las redes sociales o simplemente la charla de café o la conversación con el jefe o colegas. Es la mejor forma de posicionarse y todas las demás herramientas de notoriedad (Internet, artículos, conferencias,…) deben estar enfocadas a conseguir ese contacto directo. Es el 1-1

b. Medio alcance. Son las conferencias, charlas, presentaciones o cualquier forma de dirigirse a un grupo de personas tanto dentro de una empresa como fuera de ella. Es una buena forma de posicionarse como un referente. Es el 1-varios.

c.Largo alcance. Es la gran herramienta de visibilidad y lo que ha cambiado todo, pero no hay que obsesionarse con ellas. Es Internet (blogs, redes sociales virtuales, vídeos, herramientas 2.0,…) pero también son artículos en prensa, libros, aparición en medios,… Es el 1-todos y su finalidad es posicionarte a un nivel global pero siempre como forma de posicionarte en tu sector, de ser un referente y de aparecer como tal en los buscadores y en los medios online.

12. Elaborar una estrategia. Juntar todas las piezas, fijar un calendario y ponerse en marcha.

13. Control y mantenimiento. Los planes pueden funcionar o no, por eso debemos ir ajustando sobre la marcha.

Por lo tanto, se trata de ir de dentro hacia fuera, de la identidad, valores y creencias al entorno. Se trata de identificar los recursos propios y ajenos (familia, dinero, tiempo, mentores, energía,…) y combinarlos para crear algo que tenga valor para otros, tu producto, tu oferta profesional.

  • ¿Qué es Marketing Personal?

El Marketing Personal es la utilización de herramientas de visibilidad y notoriedad para dar a conocer nuestro trabajo y lo que proporcionamos a nuestro entorno.

Es la forma de conectar nuestra contribución, lo que somos capaces de ofrecer como personas para satisfacer las necesidades de nuestro entorno (mercado), y al mismo tiempo satisfacer las nuestras.

El marketing personal permite que se reconozca el trabajo de quienes hacen bien las cosas en lugar de dejar que otros menos capacitados o eficaces se lleven todo el mérito.

  • ¿Qué relación existe entre la Marca Personal y el Marketing personal?

La Marca Personal es la huella que pretendemos dejar. Es el recuerdo, la percepción que los demás tienen de nosotros.

El Marketing Personal es la utilización de herramientas de comunicación y visibilidad para generar la percepción que va a quedar “marcada” en la mente del entorno. El Marketing Personal implica el uso de la Marca Personal en actividades como la publicidad, comunicación, relaciones públicas o los nuevos medios tecnológicos.

  • ¿Hay algún truco para crear una Marca Personal?

El principal truco para desarrollar una Marca Personal es entender que no hay trucos ni atajos, precisamente por eso hay tan pocas Marcas Personales potentes.

Si tuviese que dar un consejo es el siguiente: ¡Actúa!

Hay cierta tendencia a sentarse, dedicar demasiado tiempo a planificar cosas implanificables. La mejor forma de conseguir que una Marca Personal sea reconocida es actuando, haciendo cosas, probando, equivocándose, haciéndose visible y notoria y mejorando cada día. Una Marca Personal es la suma de todas las percepciones de quienes la rodean, por lo tanto lo mejor que puedes hacer es precisamente eso, HACER.

¿A qué esperas para crear tu propia marca personal?

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Escrito por Naiara Fernández
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